jueves, 8 de mayo de 2014
viernes, 2 de mayo de 2014
Sobre el valor asociado a las palabras.
lunes, 24 de febrero de 2014
Muss es sein?
¡Ay, querido! Mi querido niño que juega con muñecas de trapo. Siempre observé tu secreto ritual, tu juego inconsciente, siempre desde una distancia prudencial, cuidando de no ensuciarme los zapatos con tus porquerías. Las mirabas, las tomabas en tus manos, las girabas, las doblabas al medio, les ponías unos vestidos radiantes, las sentabas en minúsculas mesas y les servías el té. Conversabas horas con su silencio y cuando te aburrías de tanta pantomima burguesa les pintabas franjas negras en el rostro y armabas un pequeño campo de batalla: caían al suelo, chocaban entre ellas, les arrancabas los ojos. Luego corrías y llorabas desconsoladamente por las muñecas descocidas, por los ojos arrancados, por tus pantalones embarrados y tus rodillas raspadas. Y así empezabas tu búsqueda delirante entre libros y discos, buscabas y buscabas algún soplido refrescante entre voces, entre pieles y acordes, alguna caricia escondida entre la hojilla ennegrecida y el humo que se escapaba por la ventana. Cualquier cosa, querido, que pudiera anestesiarte de tanto trapo deshecho, de tanto polifón en el piso. Lo divertido era ver cómo esa búsqueda terminaba siempre en las muñecas de trapo, los vestidos y los charcos del piso. Un perpetuum mobile, impulsado por vaya-uno-a-saber-qué patada inicial, que volvía siempre a tu juego de muñecas, siempre tan triste y tan bonito de mirar.
Yo disfrutaba de ver cómo corrías con los cordones desatados, dejándolos a todos como fascinados con tu búsqueda incansable (pobrecito, realmente pensabas que una verdad podría alguna vez acunarte). Yo no jugaba, no era un niño, ni un charco, ni una muñeca. Me sentaba en un rincón, escondiéndome entre copas y taxis tardíos, agazapada en unos brazos familiares, tragando esa tristeza tan cómoda del bien-estar. Un día vos me propusiste un juego y de repente estaba contigo, buscando entre las sábanas, no se cómo me convenciste, pero entendí que había que encontrar aquella cosa tan brillante, tan necesaria. Y así estuvimos días (¿te acordás?), dando vuelta las alfombras, abriendo cajones, sin comer, sin dormir, siguiendo pistas: en esa nota sostenida, en aquel párrafo, en cry me a river, entre este pliegue y ese lunar. Al final, por muy divertida que fuera la búsqueda, el miedo empezó a calarnos los huesos, la muy condenada cosa brillante seguía sin aparecer y vos precisabas encontrarla (y yo en el fondo sospechaba que no había nada que encontrar). Ya no te reías, te caías en los charcos y llorabas. Venías a mí llorando y me mostrabas cómo se habían roto tus muñecas, cómo se te llenaron de barro las manos, cómo habían sangrado tus dedos de tanto buscar entre escombros.
Esa noche estábamos caminando por una avenida, vos llorabas nuevamente y paramos para que te lavaras la cara en una canilla pública. Cuando levanté la mirada y me vi reflejada en el ventanal de ese comercio, lo comprendí. Mi vestido estaba sucio, mi pelo parecía lana enmarañada, del hueco donde debía estar mi ojo izquierdo, prendido de un hilo finísimo, colgaba un botón verde a la altura de la nariz. "Una calle mojada, una luz azul, cualquier cosa.. pero no esta oscuridad terrible...".
Ahora venís y me preguntás por qué nos llenamos de barro, por qué nos ensuciamos las uñas.
¡Es muss sein, cariño, es muss sein!
domingo, 19 de mayo de 2013
Corazón coraza
miércoles, 10 de abril de 2013
Pincha globos
martes, 7 de agosto de 2012
sábado, 7 de abril de 2012
El peor de los males...
miércoles, 19 de octubre de 2011
El arte y la experiencia artística

“Yo estaba limpiando la pieza, al dar la vuelta, me acerqué al diván y no podía acordarme si lo había limpiado o no. Como esos movimientos son habituales e inconscientes no podía acordarme y tenía la impresión de que ya era imposible hacerlo. Por lo tanto, si he limpiado y me he olvidado, es decir, si he actuado inconscientemente, es exactamente como si no lo hubiera hecho. Si alguien consciente me hubiera visto, se podría restituir el gesto. Pero si nadie lo ha visto o si lo ha visto inconscientemente, si toda la vida compleja de tanta gente se desarrolla inconscientemente, es como si esta vida no hubiera existido”
Nota del diario de L. Tolstoi del 28 de Febrero de 1897
Una vez que conocemos el mundo que nos rodea y que este se nos hace cotidiano, nos acostumbramos a la presencia, disposición y funcionamiento de casas, árboles, calles, caras y hasta frases o actitudes. No nos sorprenden ya ni guerras, ni pobreza, ni siquiera la forma en que nos enamoramos. Una vez descifrados los códigos, ya no es necesario pararse con detenimiento para realmente ver: alcanza con una simple ojeada que permita reconocer lo ya asimilado. Así, caminamos o conducimos por las mismas cuadras todos los días, de forma tan automática que llegamos a los lugares sin recordar el trayecto. Nos movemos en base a esta automatización que indefectiblemente se devora todo cuanto pasamos por alto para economizar fuerzas. La automatización convierte la vida en una vida inconsciente, en una vida que deja de existir.
En medio de lo predecible, en medio de lo automático, aparece eso que llamamos Arte. El arte ordena los objetos de modo singular, utiliza palabras que se alejan de la norma o de lo coloquial, crea imágenes distintas de las apreciables en el paisaje cotidiano. Frente a esta trasgresión, el receptor de la obra artística (lector, espectador, etc.) se ve obligado a agudizar su percepción, a detenerse y observar con atención este objeto que tanto difiere de lo que se está acostumbrado a ver. Arte es aquello que rompe con la economía de fuerzas, que desautomatiza la percepción, que, a conciencia, logra generar ese extrañamiento del cual depende la experiencia artística. Es únicamente mediante esta última que podremos recobrar esa vida que la automatización hizo inconsciente. Y es verdad que puede ser experimentado en múltiples circunstancias, pero es el arte quien, en última instancia, debe su función primera a la construcción del extrañamiento: “Para dar sensación de vida, para sentir los objetos, para percibir que la piedra es piedra, existe eso que se llama arte”.
Arte significa violación deliberada, trasgresión a lo predecible. Pero, cuando esta violación se sistematiza y llega al status de canon, pierde su fuerzadesautomatizadora y se vuelve tan predecible como lo que una vez quiso romper. De este modo, las formas y los contenidos de las obras artísticas cambian, acoplándose a la necesidad de trasgresión estética para generar la experiencia artística.
Hoy, en una sociedad donde priman tanto el culto al canon como al best seller, donde arte y política se confunden, esta función se olvida y se relega a otras. Arte para propulsar individualidades, para fabricar grandes personalidades, arte para vender como objeto de consumo, arte para generar consciencia política… El resultado de esta turbadora homogeneización de formas y contenidos es que, al fin y al cabo, nadie ha superado las vanguardias y seguimos aferrados a los viejos modelos que en un momento desbarataron el concepto de arte, pero que están ya tan sistematizados y canonizados como otros. Es absolutamente necesario que el artista no olvide la función primera del arte y que comprenda la situación en la que se encuentra. Solo así logrará romper con esa hegemonía de lo diverso en que estamos inmersos, para crear una obra que realmente nos devuelva la vida robada por la automatización.
viernes, 23 de septiembre de 2011
Primer promesa de inmortalidad
miércoles, 14 de septiembre de 2011
A través del gong
Nocturno
A determinada hora de la noche mi cabeza se llena de fantasmas y no puedo dormir.
Creo que me estoy volviendo loca, cada vez más loca. Es insoportable. Todos los pequeños demonios de mis decisiones erradas, los fantasmas de lo que pudo haber sido, las monstruosas preguntas se reunen a esa hora y golpean las paredes de mi cráneo. Y parecen crecer con solo verse unos a otros, se hacen enormes, se gustan y se reproducen. Engendran millones de otros demonios chicos que también crecen y se multiplican.
lunes, 11 de abril de 2011
Sobre convicciones...

jueves, 31 de marzo de 2011
Fotógrafa del mes
Ecce Homo consta de 12 fotografías en las que la fotógrafa representa clásicas escenas del Nuevo Testamento cristiano sustituyendo los entornos o los personajes por temáticas gay, lesbiana, bisexual. A continuación les muestro algunas de las imágenes q integran Ecce Homo y otras de la autora que me gustaron












Les dejo la página de la autora por si quieren vichar más fotos o (si tienen la suerte de saber Sueco) leer las entrevistas. http://www.ohlson.se/i-2.htm
jueves, 17 de febrero de 2011
Peor que en un corral
martes, 30 de marzo de 2010
domingo, 21 de marzo de 2010
Racionalización2
...
Cuando vemos padecer a alguno aprovechamos gustosos la ocasión para apoderarnos de él: esto es lo que da origen al hombre compasivo y caritativo, que llama amor el nuevo deseo de posesión que en él se ha despertado. Pero el amor sexual es el que más claramente se delata como deseo de propiedad. El que ama quiere poseer él solo a la persona amada, aspira a tener poder absoluto sobre alma y cuerpo, quiere ser el único amado, morar en aquella otra alma y dominarla. Si consideramos que esto no significa más que excluír al mundo entero del disfrute de un bien precioso, de una dicha y un deleite; si se consifera que el que ama aspira al empobrecimiento y la privación de todos sus competidores, que pretende ser el dragón de su tesoro, como el más egoísta e indiscreto de los conquistadores y explotadores; si se mira, en fin, que al que ama todo lo demás del mundo le parece indiferente, pálido, sin valor, y que está dispuesto a hacer todos los sacrificios, a alterar toda clase de orden y a relegar a segundo término todos los intereses, sorprenderá que a esta salvaje codicia, esta injusticia del amor sexual, haya sido glorificada y divinizada en todas las épocas, hasta el punto de que de tal amor se haya hecho brotar la idea general del amor en oposición al egoísmo, cuando es aquél precisamente la expresión más natural del egoísmo."
Entonces bien, felizmente floto en la levedad, huyo del peso y creo firmemente en esto que escribe Nietzsche. El único peso que estoy feliz de sentir es el que provoca lo que Friedrich detalla en la última parte de este pasaje:
"Aparece a veces sobre la tierra una especie de continuación del amor en que aquel ávido deseo que experimentan dos personas, una hacia otra, deja lugar a un nuevo deseo, a un ansia nueva, a una sed común, superior, de un ideal colocado por encima de ellos; mas, ¿quién conoce ese amor? ¿quién le ha sentido? Su verdadero nombre es amistad."
*El texto de Nietzsche se llama "Todo lo que llamamos Amor" y está en "El gay saber"
martes, 9 de marzo de 2010
En el reino del Kitsch impera la dictadura del corazón.
¿Razones políticas? Nah ¿Razones patrióticas? Tampoco. ¿Qué es entonces aquello que nos hace derramar la lágrima frente a una filmación de una marcha contra la guerra de Vietnam o una manifestación contra alguna dictadura, por qué nos emocionamos con "Titanic" o con "Gente que busca gente"?
Estética, señores. Estética. Dulce romanticismo que, desde lo más profundo de nuestra conciencia social, compartimos con otros muchos seres humanos. Desde la esfera del Kitsch, ya no importan razones, ni lógica, ni línea argumental: solo nos queda una bandera de colores, una canción estridente y una imagen representativa.
El kitsch provoca dos lágrimas de emoción, una inmediatamente después de la otra. La primera lagrima dice: ¡Qué hermoso, los niños corren por el césped!
La segunda lágrima dice: ¡Qué hermoso es estar emocionado junto con toda la humanidad al ver a los niños corriendo por el césped!
Es la segunda lágrima la que convierte el kitsch en kitsch.
La hermandad de todos los hombres del mundo sólo podrá edificarse sobre el kitsch.
Nadie lo sabe mejor que los políticos. Cuando hay una cámara fotográfica cerca, corren en seguida hacia el niño más próximo para levantarlo y besarle la mejilla. El kitsch es el ideal estético de todos los políticos, de todos los partidos políticos y de todos los movimientos."
A lo que escribe Kundera deberíamos sumarle el bombardeo propagandístico masivo, que refuerza el culto a la imagen, al eslogan y al jingle (vacíos y pegadizos recortes de recortes de discursos) y termina expandiendo y exaltando el sentimiento que provoca el kitsch. También a la inversa, el kitsch es la herramienta por excelencia para que la propaganda tenga la fuerza que tiene. Slogans como "¡Aprontá tu corazón!", "¡Defendé la alegría!"; canciones como "Me gusta la gente..." o "Blanca y celeste es mi bandera, blanco y celeste mi corazón", son los mejores ejemplos de cómo se apela al sentimentalismo del kitsch para conseguir votantes fervorosos, leales y unidos.
Pasando raya, se puede decir que en el mundo del kitsch la individualidad y la racionalidad desaparecen, en su lugar, respondemos a sentimientos masivos que los medios exaltan deliberadamente. A decir verdad, me resulta un un poco preocupante observar que la misma dinámica opera de igual forma tanto para un partido de fútbol, como para la elección de un gobierno.
Interesantes razones las que nos llevan a votar por un partido u otro, ¿no?
domingo, 28 de febrero de 2010
Los Momentos.
A veces los Momentos se aburren y se van. Quizás se queden tristes, ahí, solos, guardados en su cajón (que yo siempre cierro con llave).
A veces miro el cajón de reojo y sueño con abrazarlos.
Pero es que preguntan demasiado!
Y yo no se contestar!
No se!


